Durante mucho tiempo estuve rodeada de gente falsa. Gente que no sabía que significaba la palabra amistad. En realidad, yo en esa época también fui falsa; jamás les dije que no me caían bien, que en algunos momentos me resultaban molestas e insoportables. Nunca cambie y esas personas tampoco, es por eso que nos alejamos. Y es algo de lo que no me voy a arrepentir nunca, porque me ayudó a abrir la cabeza. A ver que no solo hay máscaras sino que tambien hay rostros. Y que es mejor ser amiga de los rostros que de las máscaras.