Lo Qe Provocas en mi
Sentí su caricia en mi mejilla y allí donde me acariciaba, un leve cosquilleo me inundaba, como una quemazón agradable, como un rastro de hormigas, como un aleteo de mariposas. Cerré los ojos en silencio y dejé que mi cuerpo sintiera esa caricia tan dulce y tierna que nunca antes había compartido con nadie y que, estaba segura, nunca querría compartirla con nadie que no fuese él. Cuando su mano dejó mi mejilla para acariciar mi mentón con suavidad y mis labios, los otros temas fueron relevados a un segundo plano en mi mente. Escuché como se rió con suavidad, con deliberada lentitud, como si de alguna forma supiera exactamente qué era lo que sus caricias leves, tiernas e inocentes estaban provocando en mí..
