No esperaba
nada. Solamente estaba yo ahí, en un lugar nuevo y que todavía no conocía del todo. Los días pasaban y yo seguía sola, intentando
descubrir quién era quién. Hasta que apareció. Empezó todo de a poco, de manera muy
sútil y lenta. Pero ya desde ese momento sabía que lo nuestro iba a ser
grande y hermoso. Los días seguían pasando, yo conocí a otras personas; pero ella fue la primera.
Mi primer amiga en un mundo nuevo. A la primer persona que le cuento todo siempre. Una amistad que no empezó de la manera
tradicional, pero que yo siempre sabre valorar porque es la más
importante. Porque es obvio que ella está siempre y ella sabe que yo voy a estar siempre también.
Te amo amiga, y eso
no cambia.