Todos escuchamos alguna vez, de quienes viven su perfecta vida familiar y laboral, criticar a estos cobardes que huyen de sus obligaciones.
Secretamente siempre admiré a estos cobardes que volaban, dejando atrás sus problemas, para vivir en plenitud. Cuando la voz de un niño es un susurro y son palabras que todos oyen y nadie escucha, esperando que al crecer se convierta en uno más y se una a las críticas de esta cobardía.
Y cuando el niño no crece y decide ser feliz con poco, sin grandes ambiciones, mas que tener su cielo, sus estrellas y su mar, se convierte en un pobre cobarde.
¿Realmente es cobarde quien escapa del mundo que lo agobia para emprender supropia aventura con la paz y los árboles?
Secretamente siempre admiré a estos cobardes que volaban, dejando atrás sus problemas, para vivir en plenitud. Cuando la voz de un niño es un susurro y son palabras que todos oyen y nadie escucha, esperando que al crecer se convierta en uno más y se una a las críticas de esta cobardía.
Y cuando el niño no crece y decide ser feliz con poco, sin grandes ambiciones, mas que tener su cielo, sus estrellas y su mar, se convierte en un pobre cobarde.
¿Realmente es cobarde quien escapa del mundo que lo agobia para emprender supropia aventura con la paz y los árboles?
